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Impresionante - Un Viaje a El Salvador
Por Christina Margenfeld
Un viaje a Centroamérica! No lo tenía previsto. Cuando mi número salió premiado en el evento de caridad de la Embajada de El Salvador, no pude creerlo. Saqué el primer premio: un vuelo a El Salvador. Pero donde está exactamente este pequeño país? Una mirada en el Atlas explica la cuestión: Al sur de Guatemala, en la frontera con Honduras y Nicaragua y el Pacífico, tan grande como el Estado Federal de Hesse, el país más pequeño de Centroamérica con la más alta densidad de población. Esta tarde se reunieron donaciones para un proyecto de socorro de los niños de la Fundación CIDECO, la entrega de estas donaciones es el objetivo del viaje. Tras una reunión con el Embajador salvadoreño en Berlín, Edgardo Carlos Suárez Mallagray, y la Cónsul Florencia Vilanova y una llamada telefónica con la agencia de viajes Tramsol que generosamente regaló el tiket, ya puedo ir. El amable equipo de la Embajada tiene preparado un detallado plan de viaje, voy a conocer casi todo el país, y todo dentro de dos semanas - tengo curiosidad.
El 4 de mayo comienzo el viaje con mi primo Martin, desde Berlín via Madrid y San José volamos a San Salvador. El largo vuelo ha valido la pena: En el aeropuerto ya está esperando Álvaro Cuéllar del tour operador Networks-Tours, quien nos acompaña seguramente a la capital. Estamos alojados en el Hotel Plaza Mediterráneo en la bonita Colonia Escalón. Allí nos espera Jorge Castillo, gerente del hotel, junto con su esposa Karla y nos dan una cálida bienvenida, un enorme ramo de flores y un trago de bienvenida en el hermoso jardín tropical del hotel: Bienvenidos a El Salvador! El murmullo de la fuente de agua y el concierto nocturno de grillos después de más de 30 horas de viaje nos arrullan.
A la mañana siguiente experimentamos con sorpresa la puntualidad salvadoreña, algo inusual en América Latina. A las ocho en punto nos espera el minibús del Ministerio de Turismo (MITUR) en frente del hotel para llevarnos al Museo Nacional de Antropología "David J. Guzmán". La visita guiada nos da una idea de la historia del país y nos aclara las relaciones con las antiguas civilizaciones centroamericanas en Guatemala, México y Honduras.
El Ministro de Turismo, Señor Rubén Rochi, nos recibe personalmente para una entrevista en la oficina del MITUR. Aunque el turismo en El Salvador sigue estando prácticamente en pañales, el Señor Rochi y su equipo se esfuerzan con éxito en hacer de este sector un factor económico importante para el país. Con este fin, en muy poco tiempo fué lanzada la campaña publicitaria "Impresionante". "El visitante debe sorprenderse de las oportunidades inesperadas que ofrece nuestro país. Queremos entregarle una nueva imagen de El Salvador." Sin embargo, incluso en el propio país aún se necesita persuadir a los salvadoreños, ya que “aun hay un gran desconocimiento entre la población, de qué forma podemos usar el turismo para nuestro propio desarrollo”, nos explica Rochi. "Por medio de las campañas aclaratorias, tratamos de acercar las personas al turismo poco a poco."
La posterior visita al Parque Nacional “Cerro Verde” nos da una primera impresión de los encantos del país: Rodeado de los majestuosos volcanes Izalco y Santa Ana, es un mágico bosque con una flora y fauna única que puede ser explorado por diferentes senderos. Recorriendo este bosque nos topamos con arboles vestidos de Bromelias, una hacienda de orquídeas, asi como numerosos pájaros exóticos. Para la gente deportiva también es posible hacer un tour de cuatro horas al borde del cráter del volcán Izalco. Decidimos dejarnos este placer para la siguiente visita.
De regreso en el hotel Jorge Castillo ya está esperándonos. Él quiere saber cómo fué nuestro primer día, y nos da consejos acerca de otros lugares de interés. Pareciera que nos lee cada deseo de los labios y en realidad no escatima esfuerzos para poder complacer a sus invitados. Junto con su esposa Karla, nos hace sentir como en casa. Gracias a la deliciosa comida, la amabilidad del personal del hotel y el hermoso jardín con una piscina, esto para nosotros no es difícil. Pero lo mejor, sin embargo, son las conversaciones con Jorge y Karla, siempre tienen tiempo cada tarde para una agradable charla con nosotros.
El centro de San Salvador nos ofrece al día siguiente completamente diferentes impresiones. Acompañado por Álvaro Cuéllar, el simpático director de Network Tours, vamos al centro. Es ruidoso, sucio y, por primera (y única) vez durante el viaje, siento una sensación extraña. Gente pobre y personas con discapacidad mendigan frente a la catedral, niños juegan en el arroyo, mujeres ofrecen alimentos y bebidas en los pequeños y sucios puestos en torno a la Plaza. La pobreza y la miseria no pasan desapercibidas. Después de una breve visita a la Catedral y la tumba de Oscar Romero, el arzobispo y pacifista asesinado en la guerra civil, estoy contenta de dejar el centro. Sin embargo, la visita deja una impresión duradera de que siempre la pobreza en nuestro viaje se encuentra, parcialmente oculta, pero siempre presente.
Desde San Salvador viajamos en coche hacia el norte, a la ciudad colonial de Suchitoto. Allí visitamos un bonito restaurante con vista al Cerrón Grande. La comida es sencilla pero sabrosa: "pollo a la brasa” con arroz y hortalizas, después de la “pupusa”, el plato favorito de los salvadoreños. Ya recuperados paseamos por una pequeña y bonita ciudad, pequeñas casas coloridas dan paso a viejos edificios en estilo colonial, el tiempo parece haberse detenido en Suchitoto, que culturalmente también tiene mucho que ofrecer con sus galerías y festivales. El Señor Cuéllar tiene todavía un aviso secreto para nosotros: la existencia del fino “Hotel Los Almendros de San Lorenzo” que es dirigido por un francés. Pascal Lebailly, quien restauró una antigua casa del pueblo con mucho cariño y equipó seis habitaciones para huéspedes, decoradas con gusto. Aquí nos gustaría pasar unos días! La despedida de Suchitoto es difícil, desearíamos quedarnos más tiempo en esta pequeña ciudad de ensueño. El viaje de vuelta a la ciudad nos lleva por una carretera con un encantador paisaje. “Anteriormente, durante la Guerra Civil, era sumamente peligroso utilizar esta carretera”, dice Álvaro Cuéllar. “Afortunadamente estos tiempos ya pasaron.”
Debido a la atención individual proporcionada por los diferentes guías de viajes, muchas veces tenemos la oportunidad para conversaciones personales. Aquí no sólo aprendemos sobre el país, su gente, la cultura y la historia, las dudas y las esperanzas en relación al recién elegido gobierno, sino que también historias muy personales que nos permiten conocer el pasado del país más de cerca. Uno de los guías nos cuenta de sus traumáticas experiencias como víctima de un secuestro durante la Guerra Civil. Otro nos cuenta de los años 80 cuando trabajaba para un equipo de filmación de la Deutsche Welle. Poco después de la horrible masacre del Mozote, donde en 1981 900 civiles fueron asesinados por las tropes gubernamentales (FAES), acompañó al equipo de filmación a la escena del crimen, las imágenes de inhumana crueldad, el olor a quemado de los cadáveres, hasta el día de hoy no los puede olvidar. Así contrastamos nuestras impresiones de un hermoso y pacífico país, aparentemente, con los recuerdos de un pasado oscuro, que siempre vuelve en recuerdos. Y casi todos los que encontramos en nuestro camino, tienen una historia conmovedora que contar.
Al día siguiente viajamos por la Ruta Maya y conocemos diversos sitios históricos de los Mayas tales como Cihuatán, San Andrés, Tazumal y Casa Blanca. Lo más destacado, sin embargo, es el sitio de excavación arqueológica “Joya de Cerén”, que en 1993 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad. El lugar es conocido también como la Pompeya de Centroamérica.
Aproximadamente en el año 600, el pueblo fué enterrado por una erupción de un volcán cercano, 14 capas de cenizas lo protegían contra la erosión. Se cree que el pueblo tuvo tiempo suficiente para huir, ya que no se encontraron restos de cadáveres. En su huida precipitada dejaron sus pertenencias, cerámica, muebles e incluso alimentos. Durante la excavación en 1976, fueron desenterrados alrededor de 70 edificios. Durante nuestra visita, hemos podido ver, lamentablemente, sólo una pequeña parte de las excavaciones, y el museo estaba cerrado temporalmente.
No menos de 21 hoteles forman parte del programa en nuestro viaje a la playa al día siguiente. "Realmente ambicioso", me refiero a Álvaro Cuéllar, quien ríe de corazón: "Esto lo lograremos." Junto con nosotros está su hijo que también se llama Álvaro y dos personas simpáticas del Ministerio de Turismo. Después de un paseo de media hora en autobús climatizado casi morimos de calor al descender a la calle - afuera hace más de 30 grados. Mirna de MITUR nos muestra el mercado de pescado de Puerto La Libertad, que está destinada a ser ampliada para ser ciudad clave para el turismo de playa en El Salvador. Todavía hay mucho por hacer. El sitio no invita mucho a quedarse. Da una impresión descuidada y triste, por todas partes hay basura en las calles. Como embellecimiento se ha invertido en un paseo marítimo que podría estar también en la Costa del Sol y, por tanto parece un poco desplazado. Mirna nos dice que el Ministerio de Turismo instruye sobre higiene y medidad de salud a los vendedores de los puestos de comida del paseo marítimo. “Es difícil cambiar los hábitos de las personas”, suspira Mirna sonriendo. "Una gran proporción de ellos todavía no utiliza agua corriente, muchos niños tienen diarrea y otras enfermedades."
En nuestro viaje hacia el norte, mientras más lejos estamos de la ciudad, más hermosas son las playas, las calles más limpias. Visitamos varios pequeños hoteles que se encuentran directamente en la playa y su crecimiento ha ido en auge desde hace varios años. Bellamente decorados, con pequeños bungalows, jardines cuidados, piscinas y hamacas invitando a una siesta, uno se siente como en un oasis. Detrás de la valla que separa los hoteles de la playa, comienza de nuevo la realidad: un hombre armado con un fusil hace guardia en el acceso de la playa al hotel. A pesar de que el mar invita a bañarse, cuesta un poco acostumbrarse a la presencia del guardia.
Gracias a la repunta fuerte y al perfecto romper de las olas es que El Salvador ya se ha ganado un lugar entre los paraísos surfistas del mundo. Es por esto que sobre todo Playa El Sunzal y Playa el Tunco son muy populares entre los Surftouristas americanos. Cerca se encuentra el hotel para mochileros Roca Sunzal, el manager de este hotel, también es un apasionado surfista y para darnos la bienvenida, sale del agua. Otros hoteles agradables son Sol Bohemio, Tekuani Kal y Costa Brava, cada uno con su encanto único. Este último tiene una hermosa playa con fina arena volcánica negra, por lo que sí acompañamos la puesta de sol con un refrescante baño.
A pesar de apenas tener apetito después de la sabrosa comida en el bello Fisherman's Beach Club, dice el Señor Cuéllar, que por ningun motivo debemos dejar de cenar en el restaurante "La Dolce Vita", el último punto del programa de hoy. Y, de hecho, el chef-propietario Carmine Cedrola hace magia en la cocina y elabora un maravilloso menú para acabar el día: carpaccio de atún, gambas y panacotta. Todo se derrite en la boca y Carmine cuenta anécdotas divertidas, vividas como inmigrante italiano en El Salvador. Muertos de cansancio, pero satisfechos, nos tumbamos en la cama y soñamos con la ola perfecta.
Al día siguiente nos espera otro highlight: la famosa "Ruta de las Flores", una jornada que nos lleva en compañía de José Antonio Méndez de Turibus y Manuel Recinos de MITUR a través de hermosos cafetales entre Sonsonate y Ahuachapán. En el camino vemos algunas de las más pintorescas ciudades coloniales del país como Juayua, Apaneca y Ataco. Nuestra primera parada es el mercado en Nahuizalco: indígenas ofrecen pescado, huevos, verduras y frutas, es un mercado con mucha actividad. Es sorprendente que casi ninguno de ellos lleva traje. Nuestro atento guía, el Señor Méndez, nos explica que en el año 1932 en el pueblo se cometió una masacre de indígenas y esto llevó a que el colorido traje indígena fuera desterrado para siempre.
En Ataco con ocasión del Día de la Madre están invitadas todas las mujeres de la aldea en la Plaza Central. Se homenajea a todas las madres, "madrecitas salvadoreñas", y su incansable dedicación a la familia. Desde bebés hasta bisabuelas, están representadas todas las generaciones. Las calles empedradas nos conducen por casas coloridas y galerías recientemente establecidas. La plaza está rodeada de pequeños cafés y elegantes restaurantes. Ataco parece que no se vió afectado por la guerra civil, una reliquia de tiempos antiguos. Un lugar maravilloso para pasar unos días tranquilos en la montaña!
Pero aún así, nuestro itinerario no se ha agotado. Hay planeado un viaje a la playa durante el fin de semana, esta vez al noroeste del país en el paraíso de playa "Decamerón". No sólo hay la más bonita habitación con vista al mar y a la piscina, reservada para nosotros, sino también el gerente del hotel, Carlos Arias, nos atiende personalmente proporcionando información acerca de los orígenes del hotel. A pesar de sus 500 camas, las grandes instalaciones, que se extienden un kilometro a lo largo de la costa del Pacífico, causan un efecto muy agradable. No sólo por la construcción plana de los bungalows de sólo dos plantas, sino que también por el mobiliario elegante y el cuidado personal de cada huésped. "Aquí a cada uno le damos su silla de playa", sonríe Arias, "tenemos un total de 1,200 sillas disponibles." Debido a la amplitud de las instalaciones, uno no se siente nada limitado.
Pasamos muchas horas caminando por los jardines tropicales, vemos pelícanos y garzas, disfrutamos de una bebida en la piscina o nos bañamos en el mar. Los tres días pasan demasiado rápidos. Ya de vuelta en la capital nos abocamos a la verdadera misión de nuestro viaje: la entrega de la donación al proyecto de socorro de la Fundación CIDECO. Temprano en la mañana partimos con el Embajador salvadoreño, Edgardo Carlos Suárez Mallagray, a San Luís de la Herradura. Allí, la Fundación después del desastre provocado por el terremoto del 2001, fundó una escuela para los más pobres entre los pobres, aquí ahora se benefician alrededor de 500 niños y sus familias. En el equipaje, tenemos medicamentos para la enfermería de la escuela "Centro Educativo San Antonio Mano Amiga" por valor de 4,635 dólares recolectados en Berlin, Alemania, en el evento de caridad de la Embajada de El Salvador en septiembre de 2008.
Después de que los niños del primer grado nos dieron un saludo a la bandera con un "buenos días" a coro, la amable directora del colegio, Patricia Fortín, nos explica que “Lo especial de nuestro proyecto educativo es el concepto integrador. No sólo les ofrecemos a los niños una buena educación, sino también un desayuno y almuerzo, así como diversas actividades recreativas como la natación.” Este "paquete completo", como lo llama la Señora Fortín, sirve como base para garantizar que los niños no sólo como estudiantes sino como personas puedan desarrollarse completamente. "Lo más importante para nosotros es, que los niños se sientan cómodos. La región se caracteriza por la extrema pobreza. La mayoría de los padres son pescadores, muchos de ellos están desempleados. Tratamos de ayudar involucrando a los padres en la educación de sus hijos.
Ellos deben participar en el desarrollo de sus hijos, aspecto que en última instancia, siempre beneficiará a la familia." La Señora Fortín y su dedicado equipo de profesores, no sólo ofrecen reuniones de padres, sino también consultas personales. “Al principio asistían pocas madres y padres, pero ahora tenemos una tasa de participación de más del 90 por ciento", dice con orgullo. “La comunicación es muy importante para nosotros. En muchos casos, la consultoría también sirve de ayuda para la vida de las familias." De hecho el proyecto causa un efecto sostenible para el desarrollo de toda la región.
En pocos años, no sólo se fundó la escuela, sino que también una enfermería y un pequeño mercado que es donde las familias de la zona venden sus productos. La escuela se ha transformado en un importante centro vecinal que ofrece una perspectiva a muchas familias. Sin el compromiso de la Señora Fortín y su equipo, el proyecto sería impensable. En cuanto a la educación, la escuela está muy arriba en el ranking nacional. La hija de la Señora. Fortín también asiste a esta escuela.
El proyecto está financiado exclusivamente por donaciones privadas. Un equipo aparte se encarga de la recaudación de fondos para la fundación. "Recaudar donaciones es un trabajo duro", dice Jackie de García Prieto, una de los coordinadores, "las solicitamos a un gran número de personas privadas y empresas y estamos agradecidos de cada donación.” Durante la siguiente vuelta por las instalaciones, nos damos cuenta hacia donde fluye el dinero: En las aulas los niños se sientan en sus nítidos uniformes de color rosa-beige, atentamente atendiendo las clases. Tras la primera tímida sonrisa de una de las chicas lo tengo claro: Quiero ayudar a todos los niños en San Antonio Mano Amiga! Poco a poco, se dan cuenta los niños de nuestra presencia y giran las cabezas hacia nosotros. No todos los días se reciben visitas. En la sala adyacente está la enfermería atendida por la directora Elena Hurtado y su equipo, que se preocupan 24 horas al día de la salud de los estudiantes.
Hoy los chicos de la tercera clase tienen test de audición y de la vista. En el pasillo delante hay varias docenas de niños de ocho a diez años que apenas me ven sacar la cámara, me rodean exigiéndome salir en la foto.
Antes de la ceremonia de entrega de los medicamentos en el patio de la escuela, la Señora Fortín orgullosa nos muestra su última adquisición: un techo de lámina acanalada que protege a los niños y al patio del sol abrasador del mediodía. Entonces nos esperan los niños, y todos, también los que no tienen asiento, se ordenan para comenzar. Luego del baile del segundo grado, tomo el micrófono y les cuento la razón de mi visita, los ojos de cien chicos me observan expectantes. De repente me doy cuenta de la razón de mi viaje a El Salvador. Se trata nada menos y nada más que de ayudar a estos niños. Con tan sólo cinco dólares al mes se puede permitir a un niño asistir a la escuela y, por lo tanto, proporcionar una perspectiva para toda la vida. Después de la ceremonia oficial todo vuelve a la normalidad. Durante el recreo los pequeños y los grandes se juntan en el patio para jugar fútbol, se animan a los jugadores pequeños potentemente, haciendo vibrar al nuevo techo de lámina. Me giro de nuevo y veo los niños jugando felices. Este momento no lo voy a olvidar nunca.
(www.cideco.org.sv)
Durante nuestro viaje por el país, nos llaman la atención muchas cosas positivas. Sobre todo la hospitalidad especial de la gente, que nos impresiona. Donde vayamos, la gente siempre nos recibe con una sonrisa y con curiosidad. Los salvadoreños son excepcionalmente cordiales y abiertos, con una fuerte mentalidad de resistencia y de trabajo. "Hay que echar adelante", dicen y se escucha una y otra vez: siempre se debe avanzar. A pesar de los numerosos terremotos, la guerra civil, la delincuencia de las maras y la pobreza, uno se pregunta cómo es posible progresar. Pero a pesar de todos los obstáculos los salvadoreños logran no perder su valor y la determinación de trabajar aun más por un futuro positivo para su país. A pesar del reciente pasado sangriento, el país pudo en breve plazo pasar de un país en guerra civil y en un estado de excepción a un país democrático.
Todavía necesitará un poco de tiempo para sacudirse la imagen negativa, pero no cabe dudas que la constancia y la energía positiva de los salvadoreños allanarán también estos obstáculos.
El impulso en el turismo es un primer paso importante en este camino. Con su pequeño presupuesto anual, el Ministerio de Turismo está limitado a invertir en determinados proyectos. Las calles muy buenas son un producto ejemplar del país. No sólo el Ministro de Turismo, también todas las demás personas durante nuestro viaje nos mencionaron las bondades de la red de carreteras seguras del país. En lo demás aún falta infraestructura, “lo más importante serían primero los vuelos directos a El Salvador”, dice Álvaro Cuéllar. "Actualmente, sólo el de Air Livingstone vuela a San Salvador, y esto sólo una vez a la semana. De Alemania todavía no hay vuelos directos." Además es relativamente pequeño el número de hoteles. Mientras que en San Salvador hay buena oferta de grandes hoteles para elegir, en los departamentos la oferta es muy escasa. El vecino país de Guatemala ya está relativamente bien establecido el turismo de mochileros, no así en El Salvador donde casi no existe esta forma de turismo. Por esto sólo hay pocos alojamientos económicos.
No obstante la oferta de rutas turísticas por el país es muy variada: Ruta de las Flores, Ruta de los Volcanes, Ruta de las Playas y la Ruta de la Paz, sólo por nombrar algunas. Hay algo para todo el mundo: la naturaleza, la visita a lugares de excavaciones históricas, la "Ruta de la Paz", en la antigua zona de la guerra civil, acompañada por ex guerrilleros. Diversos serviciales y amistosos proveedores de viajes como Álvaro Cuéllar de Network Tours o José Antonio Méndez de Turibus ofrecen varios paquetes de viaje con "todo incluido" y están dispuestos a cumplir todos los deseos de sus clientes internacionales. La mayoría de los turistas aun vienen de los Estados Unidos, son exiliados salvadoreños, que buscan días de relax en la patria. "Esperamos que vengan más turistas europeos para darles la bienvenida y mostrarles nuestro país. El Salvador tiene su propio encanto, es pequeño, pero fino", dice Álvaro Cuéllar con una sonrisa.
Durante nuestra estancia, la temporada de lluvias se mostró de su mejor lado. Regularmente llueve en la tarde a torrentes, pero sólo una hora y, a continuación está todo nuevamente despejado. En tan sólo unos días reverdece la árida tierra: La hierba brota, las hojas de las plantas se vuelven a pintar, todo el país crece y prospera. Espero volver a ver la panorámica de los volcanes en el sol, ir a conocer al este del país, explorar la Ruta de la Paz, o ir una vez más, y maravillarme con el verde de los lagos volcánicos, escuchar el suave y dulce acento del español salvadoreño, disfrutar de la cordialidad agradable de los salvadoreños y volver a encandilarme con el brillo de los ojos de los niños de San Luís de la Herradura.
Un gran agradecimiento a todas las personas que me hicieron posible este maravilloso viaje. Y especialmente le agradezco a la Embajada de El Salvador en Berlín.
Edgardo Carlos Suárez Mallagray, Florencia Vilanova, Max Figueroa (Embajada de El Salvador), Karina Miranda de Stielau (TRAMSOL), Rubén Rochi, María José Rendón, Manuel Recinos y Mirna Dinora Martínez (MITUR), Jorge Castillo y Karla Leistenschneider de Castillo (Hotel Plaza Mediterráneo), Álvaro E. Cuéllar y Álvaro D. Cuéllar (Network Tours), José Antonio Méndez (Turibus), Carlos Gómez Stevenson (Hotel Decamerón), Patricia Fortín y Elena de Hurtado (Fundación CIDECO).
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